Nuevo camino – El imperio del Dragón destartalado

Visual Flores-Komodo, Alvaro Urkiza

Comienza así un nuevo camino, con un solo paso. Y así, con la inercia espontanea y aun algo aturdida de ese paso, nos encontramos volando sin red en una vieja avioneta hacia el imperio del Dragón destartalado.

Solo dos horas de vuelo separan Bali, esa vieja mujerona maquillada que huele a colillas apagadas y ofrendas marchitas, de la isla de Flores. Es allí donde comienza el camino del reptil, la senda del lagarto rey, el imperio del Dragón de Komodo.

Flores-Komodo, Foto Alvaro Urkiza

Aterrizamos en la diminuta pista también así, traqueteando la existencia. Nos recibe un atardecer dorado en Labuhan Bajo, asentamiento portuario y capital espontanea del bullicio desordenado, de las ratas marinas, de las cloacas, la improvisación y el cambio.

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Se intuye ya la presencia del Dragón en los perfiles de islotes arbitrarios que salpican la bahía y se entiende, a pesar de todo, porque los portugueses bautizaron Flores a la isla: Buganvillas, Orquídeas, Hibiscus al sol decoran esta anarquía y delimitan la huella de lo humano en la naturaleza.

Alvaro Urkiza

Flores-Komodo, Alvaro Urkiza

Una cerveza en el puerto entre los Pinisi, estilizados barcos a vela y motor construidos a mano en la vecina Sulawesi con madera noble arrancada de las selvas de Borneo, y la vida ya no es vértigo, se vuelve vaivén, marea y ritmo suave, conocido, familiar al fin. La vida, a veces, es maestra impertinente y solo tras la tercera botella de Bintang comienzo a recordar mejor el idioma en el que pensaba durante mis años de guía aquí, en un pasado oxidado.

Alvaro Urkiza

Alvaro Urkiza

Los nativos de Flores no son asiáticos en el sentido tradicional, pálidos, pequeños y de ojos rasgados. Su piel morena y su pelo rizado recuerda tanto a los habitantes de la Polinesia como a los aborígenes australianos. De un cristianismo ruidoso y colorido heredado de los lusos, gesticulan y discuten con una sonrisa en los labios el precio del pequeño barco que nos llevará a las islas del Rey Lagarto.

Visual Flores-Komodo, Alvaro Urkiza

Alvaro Urkiza

Es fácil llegar a un acuerdo si la intención de las partes es hacerlo y pronto la tripulación, mezcla de Buguis de Sulawesi y locales, cena conmigo en la terraza del Panorama, mirador privilegiado de la ciudad. Escuchamos reggae local en directo y bailamos con chicas nativas y turistas. Más tarde, bajo las estrellas, contamos historias, iniciamos una complicidad que deberá acompañarnos las dos semanas del viaje y terminamos las botellas cerrando el trato con apretones de manos y una cita mañana en el barco, el Empat Saudara, el 4 Hermanos.

Visual Flores-Komodo, Alvaro Urkiza

Visual Flores-Komodo, Alvaro Urkiza

Alvaro Urkiza

Continuará.

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