Destinos y desatinos

El café se asoma a la vida en una terraza desordenada y curiosa. Una docena de mesas cojean la acera casi interponiéndose a la marea de transeúntes. La calle, ya cerca de la plaza, siempre transitada; hay que bordear la barricada de tertulianos y desocupados, de fumantes y aperitivos, para continuar con prisa hacia ninguna parte y regresar, satisfechos. Yo me siento allí cada mañana, … Continúa leyendo Destinos y desatinos