Elogio a la tristeza

Ahora vivo en una casa estremecida por el viento, el que grita que ha llegado un año más para quedarse, el que anuncia al invierno, a la continuidad de las cosas, al tiempo. Agita las hojas de los tiestos, inquieta rincones dormidos, susurra risitas de lluvia por los pasillos. Y es mejor así, pues en el escalofrío de los cajones cerrados reconozco su caricia y me siento acompañado.

Terapia animal, Alvaro Urkiza

Puertas abiertas, de par en par, a la tristeza. Curativa,
compañera, marginada en estos tiempos de sonrisas mecánicas y miedo.

Vieja amiga, consustancial sanadora que resucita las ausencias, abre compuertas, estremece el alma y riega nuestras vidas.
Mitad inseparable de una alegría verdadera, espacio íntimo, enriquecedor, necesario.

Terapia animal, Alvaro Urkiza

Cofre cerrado esperando ser abierto, ordenado, desempolvado. Agradecido y silencioso, tesoro de tristeza que nos es siempre fiel. A pesar del premeditado olvido, las modas, el dictado de lo correcto, de la falsa vergüenza.

Licor dulce y amargo del que no hay que abusar, como tampoco abstenerse. Tónico de almas vacías, reconfortante encuentro con raíces, con vida, que siempre abona el paso adelante tras abrazarla como merece.

es por mi , alvaro urkiza

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