Cul-de-sac

La última pista de esta gincana lúgubre me espera al fondo de un callejón sin salida. Hoy es mi cumpleaños, el cumpleaños del inspector, y el viento de la ciudad sopla en torbellinos sucios buscando apagar las velas de la tarta. Cumplo 40, un número redondo, incluso mágico: 40 es el número de mis amigos imaginarios, de los tragos que soporto antes de caer y es también el número de los cadáveres que ella ha dejado sembrados por todo el estado.

Porque el asesino es una mujer, estoy seguro. Le gusta jugar conmigo, despistarme. Se complace confundiéndome y después, displicente y satisfecha, me regala un detalle, una pequeña revelación para que continúe pendiente de ella. Quizás mucha soledad, algo de misoginia y un poco de resaca ayudaron a que llegase a esta conclusión.

Hoy también ha sido un día extraño. Me entregaron el anónimo cuando dudaba qué regalarme por mi aniversario. Había descartado un sombrero borsalino porque los muchachos de comisaría ya bromean lo suficiente a costa de mis trajes y corbatas anchos, mis zapatos de charol de dos colores y la sobaquera de cuero que sostiene mi pistola reglamentaria. Leí la nota y la dejé sobre la montaña epistolar de la escritora homicida.

“Felicidades inspector, le deseo de corazón 40 años más de alegría y sonrisas. Y le regalo una reflexión divertida. Donde terminan las letras y los números le espera el destino. Solo los gatos se acercan y sobreviven: es letal su aliento de humo sulfuroso. Allí el arroyo se tiñe de rojo y borbotea gorgorismos de navajazo y degüello. Corra, inspector, corra, su regalo le espera envuelto en cintas de oro y descanso eterno.”

Y corrí desentrañando el ovillo urdido en los semáforos, conduje sosteniendo un mapa y repitiendo sus palabras hasta llegar aquí, al número 1.000 de la calle Z, una ratonera sin salida en los suburbios, detrás de la factoria química. Como un velo, una niebla áspera me envuelve mientras camino el callejón. De pronto un encontronazo, una presencia, un maullido y un maldito gato que se desvanece. Sobresaltado, busco un cigarrillo para tranquilizarme y el destello fugaz del encendedor se refleja un instante en su cuchillo.

Fotos Alvaro Urkiza, Los Ángeles, USA

Anuncios

8 comentarios en “Cul-de-sac

  1. Sensacional!!!… género policiaco muy intenso, con misteriosa asesina, desenlace en suspense, con cuchillo a lo hitchcok… y humor… no le falta detalle… me ha encantado.

  2. Uy! lo mejor que he leído en versión compacta en mucho tiempo!!! Sin condescendencias, lo digo en serio!
    Salud y vino argentino!

    1. Vaya! Muchas gracias por el elogio! Se que opinas, como dices, sin condescencias, por eso me das mucho animo ahora que trabajo para que éste y otros relatos nuevos compongan un libro. Un saludo!

  3. Por cierto, las fotografías del relato son capturas de un vídeo que realicé en Los Ángeles, Ca. Barrios crudos, glamour 0. Allí encontré la raíz de la planta muerta en el asfalto y así lo testimonio como me pidió el demonio.

¿Quieres dejar tu comentario?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s