Artista jubilado

 “Mi ventrílocuo ha dicho esta mañana que lo nuestro es transitorio. Me ha dejado mudo.” (Hermano Pequeño Billy)

Hermano Pequeño Billy

Se jubila el ventrílocuo. Lo deja. Es cierto que últimamente no estaba tan en forma como en los buenos tiempos, pero su marcha inesperada deja un vacío difícil de llenar. Platós de tv, teatros de capital y provincias, todos se rindieron durante años a su número del Hermano Pequeño Billy. Con Billy en el regazo fue el rey indiscutible de las variedades y, cuando la gente comenzó a cansarse y a preferir a Miloud el Faquir o a las Fabulosas Hermanas Swanson, apareció Berry envuelto en su mano, el eterno marinero en puerto, tabernario genial y sinvergüenza. ¿Quién no recuerda sus gritos pidiendo más whisky?

Berry, tabernario Genial

La carrera del ventrílocuo resulta fascinante. Leyenda y realidad se mezclan de manera amable en su biografía. Nacido durante la gran depresión, cuentan que ya de niño recibía a las visitas sosteniendo muñecas de su hermana que parloteaban acerca del colegio, del menú del desayuno y del entrenador de beisbol. Años después, en una entrevista concedida durante la guerra, el ventrílocuo confesó que sólo sus muñecos le impedían alistarse y luchar. Esto fue desmentido después por el propio Hermano Pequeño Billy en el espectáculo “Vamos a Broadway”. Inimitable, a pesar de los altibajos, de los teatros infectos y de los hoteles de tercera, su genio consiguió llevarle finalmente hasta lo más alto y dejarlo caer. Mujeres, claro

La Fantástica Sally y el Locuaz Marcel

La fantástica Sally y el locuaz Marcel se cruzaron en su vida cuando aún recorría locales del medio oeste con desigual fortuna. Lo suyo fue un relámpago y cuando terminó solo quedaron humo y restos chamuscados. Sally prefirió la heroína al arte y Marcel enmudeció para siempre. El ventrílocuo secó sus lágrimas y continuó adelante. Se debía al respetable. Inventó al muñeco del muñeco y aquellos diálogos a tres voces se han convertido en un clásico. Tras la memorable aparición en el show de Ed Sullivan, su popularidad se disparó hacia el estrellato. Hasta que aparecieron Mirna y Bettie Lavelle.

Mirna y Betty Lavelle

Mirna podría ser su madre, abusa del alcohol, es promiscua y lleva en la frente la marca del fracaso. Su tono y el de Bettie se parecen demasiado: roncos, turbios y espesos como la cerveza negra. Pero el ventrílocuo se enamora. Como él mismo dijo: “Tiene una garganta prodigiosa”. Intentan un número juntos con singular falta de aceptación. El rechaza contratos en Las Vegas para permanecer junto a Mirna. Ella es atropellada, ebria, por un camión de basuras en Detroit.

Ficha Policial Detroit

Dicen que desde entonces las voces del ventrílocuo se hacen más graves, bajan dos tonos. Vuelve a actuar; Barry el marino entusiasma con su humor agrio y su desenfado amargo. Pero detrás del escenario, al terminar el espectáculo, su vida es un delirio desnortado. Detienen a Barry por escándalo público y él escapa de la cárcel alegando afonía transitoria. Figura en las listas de la caza de brujas y la audiencia le ama y le odia al mismo tiempo. En el cenit de su carrera sorprende a todos con el mimo ventrílocuo y su arriesgada apuesta le convierte en un ídolo, sobre todo en Europa.

En el cenit de su carrera

Nadie sabe ahora dónde ha ido el maestro. Simplemente canceló el show de fin de año y desapareció. Circulan multitud de hipótesis sobre su destino pero a nosotros no nos interesan. Desde dentro, desde el fondo de la maleta, sus voces le esperan. Sabemos que regresará, ¿verdad Billy?, que no va a dejarnos aquí, que debemos acompañarle. Tarde o temprano el viejo mudo volverá, tenemos muchas cosas que decir.

Desde el fondo de su maleta
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15 comentarios en “Artista jubilado

    1. Gracias Mercedes, a mi tambien me gustan. Si al hecho de sostener un muñeco y hacerlo hablar impostando la voz le unimos el desdoblamiento de personalidad, la permisividad bufonesca de sus comentarios y la bohemia siniestra de las variedades de mediados del siglo pasado, tienes al artista jubilado.

  1. ¡Reitero lo expuesto más arriba por los camaradas blogueros: me aplauden las orejas ante tus escritos!. Casi, hasta me quitas el repelús que me dan los muñecos (lo siento, todo una vida marcada por Chuky, el muñeco diabólico, pesa mucho!). Un abrazo desde mi estómago

      1. a mi me encanta el muñeco y yo tambien te dejo a ti y a el un abrazo

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