Asfalto caliente

Ruedas rodando atropellan un espejismo de gasolina en el cruce de la 28 y Heights. Se llamaba Toby y arrastraba una maleta llena de suspiros. La falta de testigos impide fotografiar el instante volátil. Durante varias horas una nubecilla de humo continúa en el lugar del suceso, empecinada. Otras ruedas pasan de largo, miran de reojo. Tú te detienes. Hay marcas de neumáticos en el asfalto caliente, dibujan un jeroglífico trascendental que pasa desapercibido. El ideograma de un destino y un charco de aceite. Pasas minutos ahí, en el arcén, donde duermen todos los viajes futuros y pasados. Cuando te llamo desde el coche, regresas y arrancas. Ya estamos cerca, dices, y subes la música, acelerando.

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