Hikikomori

Samba, Shanghái, saltimbanqui. El pestillo está echado. Madalenas, marabunta, mesías. La cama desecha y el paquete de clínex. Furia, focas, fundamento. En el suelo la bandeja de ayer, al lado de los libros y la pantalla. Casino, cascara, caparazón. Los cajones abiertos, las persianas bajadas y mis juegos. Venecia, violencia, viernes. Con los auriculares no escucho más que mi música. Rutina, relevancia, respirar. El teléfono apagado, la agenda vacía. Tiburones, tarado, telúrico. Mis días tienen las horas que yo ordeno y hago la noche con un click. Lobos, lesión, levadura. Decidir lo siguiente es entretenido y deja poco espacio para pensar. Dentro, distinto, dátiles. No pienso salir nunca. Estilo, esperanto, elusivo y fin.

 

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10 comentarios en “Hikikomori

  1. Hikikomori (ひきこもり o 引き篭り literalmente “apartarse, estar recluido”, i.e., “aislamiento social agudo”) es un término japonés para referirse al fenómeno de gente apartada que ha escogido abandonar la vida social; a menudo buscando grados extremos de aislamiento y confinamiento.

    Un hikikomori reacciona con un completo aislamiento para evitar toda la presión exterior. Pueden encerrarse en sus dormitorios o alguna otra habitación de la casa de sus padres durante periodos de tiempo prolongados, a menudo años. Normalmente no tienen ningún amigo, y en su mayoría duermen a lo largo del día, y ven la televisión o juegan al ordenador durante la noche.
    El aislamiento de la sociedad comienza de forma gradual, antes de que el hikikomori cierre con llave la puerta de su habitación.

    La mayoría de los hikikomori mantienen contacto con el mundo exterior solamente por el ordenador, la televisión y los videojuegos en línea. Sin embargo, en casos extremos, el hikikomori puede cerrarse incluso a esto y permanecer horas y horas en la misma posición, con la vista en un punto fijo, viviendo de su imaginación.

  2. Este aislamiento extremo me recuerda de alguna manera la forma en que muchos religiosos o devotos se apartan de la cotidianidad, de lo mundano, para así poder alcanzar la iluminación interior. La diferencia: estos ascetas urbanos no buscan el satori en el plano interior, sino en un en un nivel virtual, inexistente, vacío, donde terrabytes, high definition y dioses como el Sony PS3, los apartan de una realidad que quiere aceptar. Hikikomori o Harakiri de la última realidad?

    1. Veo algo poetico, algo intenso, algo tragico y lirico en esa renuncia al exterior. La imagen de un hikikomori contemplando un punto en la pared durante horas, encerrado en su habitacion, me impacta y me hace pensar.
      ¿Que sociedad provoca en el individuo ese deseo de aislamiento, esa reclusion voluntaria? El ser humano reacciona a veces como una flor que se cierra al ser tocada.

  3. Meditación lo llaman otros. Ermitaños siempre hubo. Derviches sin público y en quietud. Es una versión más actualizada de algo antiguo. Refugiarse. No me extraña. Dan ganas. Hay formas de poesía vivida, realmente, atractivas. Como los bonzo, los kamikaces. Ser capaz de renunciar y hacerlo así de manifiestamente. Milintantes del silencio. Siento su llamada…

    1. Creo que el hikikomori no medita, no reza, no es un mistico, tampoco un poeta. Es algo mas escalofriante, pienso. Es un suicida pasivo.
      Pero, quien es el alienado, ¿el de dentro, el encerrado, o el de fuera, “el libre”?
      Oye Liacice, ni se te ocurra seguir esa llamada de los militantes del silencio, eh! 😉

    1. No se hasta que punto es un fin triste el del hikimomori, o una decision personal frente a cierta insensibilidad embrutecida de nuestra sociedad.
      Gracias por tus comentarios, Mercedes, es un placer recibir tu feedback en mi habitacion cerrada.

    1. Gracias Caliope. Creo que quiza los hikimori representan tambien el fracaso de una sociedad prestidigitadora, empeñada en mantenernos motivados corriendo a ninguna parte en la rueda de la jaula, premiandonos con objetos de consumo y variedades, con desinformacion, escandalos y ficciones de libertad.
      Ellos deciden no participar en ese concurso televisivo que llaman “vida”.

  4. Me siento muy cerca de todos esos conceptos, de alguna manera me encuentro en un estado parecido, “como una flor que se cierra al ser tocada”. ¿Voluntad propia, exilio impuesto, salud mental, miedo? Todo es posible, los fines no conocen los principios muchas veces, uno llega al delta desde diferentes rios. Muy buen post y muy buenas reflexiones las de todos.

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