7 días, 7 amigos

(Sur de Marruecos, 7 días del año 1994)

Lunes. Fátima se ríe pero aun le duele. Bailaba encima de una mesa de billar con un austriaco cuando llegó la gendarmería. Al europeo no le hicieron nada, a ella la arrastraron hasta la playa. Ahora me invita a un té y deja que apoye la cabeza en su hombro. Me duerme contando suavecito que su madre tiene maquinas de coser cerca de Essaouira, que podríamos ir juntos, que nos iría bien. Gracias Fátima.

Martes. He recogido cartones toda la tarde disimulando que dejé de ser un turista hace días. Ayer bebí agua de las obras a escondidas: con el estómago vacío no puede hacerme mal. Hassan es el chofer del Sáhara exprés, viaja desde Zagora a Rabat. Aparca el autobús de 3 a 6 de la madrugada en la estación de Agadir y abre las puertas para que durmamos caliente los de la calle. Gracias Hassan.

Miércoles. La playa resulta un lugar ideal cuando tu mayor ocupación es pasar el día sin tener a donde ir. Me quito la ropa y me tumbo en calzoncillos. Parezco alguien que se broncea. Después recojo colillas de la arena y lio un cigarro. Cuando le pido fuego, Driss me regala dos paquetes de marlboro de los que contrabandea en el puerto. Gracias Driss.

Jueves. Haciendo la calle, desgastando acera, me invento canciones para hacerme compañía y darme ánimos. Cuando el hambre aprieta de verdad y ya no aguanto más, entro en una frutería y pido que me dejen llevarme algo de comida. La dueña me mira y asiente, yo cojo una manzana y una zanahoria y las como en el camino aliñadas con lágrimas. Gracias Cherifa.

Viernes. El fin de semana se animan los cafés y la ropa arrugada y sucia no ayuda a pasar desapercibido. Hoy no para el autobús y busco donde dormir. En el parque, Nordin, alrededor de 14 años, me enseña que los arbustos no son buen sitio, que ahí busca de noche la policía. Y me lleva a su refugio dentro de la montaña de sillas y mesas apiladas tras el cierre de las terrazas. Gracias Nordin.

Sábado. Los gorilas de las discos ya me conocen, distinguen que no vengo a gastar, que no estoy de fiesta, que solo merodeo. Cuando miro las sombras de un foco sobre la acera dos hombres me sujetan por los hombros y me zarandean. Yo me dejo, cansado. Mohamed nos separa y me mete en su taxi sin decir nada. Me lleva cerca del puerto y me da 5 dírhams. Gracias Mohamed.

Domingo. Ayer me despertaron los lametazos de unos perros debajo del puente en la corniche. Dormía forrado de cartones y me dieron un susto. Son los primeros seres que me besan desde hace tiempo. Por la mañana ya es ramadán y Abdulkader me sienta en su restaurante y me pone delante una sopa de harira y unos pedazos de pan. Gracias Abdulkader.

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5 comentarios en “7 días, 7 amigos

  1. Un dia. Me despierto y miro el techo. La pregunta es la misma cada mañana y sigo sin tener respuesta. Me visto, camino al trabajo, participo de lo que está previsto que haga, vuelvo a casa. Mi hija toca el piano. Mientras la escucho leo el blog de un amigo. La respuesta está ahí, cada día. Gracias Clara, gracias Alvaro.

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