Llueve en Accra

Llueve en Ghana el día de nuestra llegada.
Despertamos en la capital sin luz, agua o teléfono y nos armamos de paciencia calibre 22. Exploraremos hoy la selva de plástico, cazaremos en el jardín de nailon, oleremos la flor artificial; este safari africano llegará al corazón de las tinieblas bajo el gris protector de la ciudad. A ritmo de percusión hecha con claxons bailamos los charcos hacia la terminal de autobuses. La omelette del desayuno provoca los primeros retortillones.

Hace calor en la carretera y el sagrado humo de la combustión, el monóxido ritual, nos hermana a todos, peatones o conductores. Una canción anima el atasco del intestino continental. Aquí la música es el laxante vital para millones de personas y el calor la caricia que empuja hacia adelante un día más. Desde la tribu hasta el suburbio, del adobe a la hojalata, del horizonte a la valla publicitaria.

Empaquetados en un bus, costeamos la senda esclavista protegidos del bochorno histórico por un cristal tintado, sudando la vida en el frío acondicionado, espectadores atónitos dentro de una urna sobre ruedas.

Por fin, en la playa, baja el telón del show diario y las olas y las luces de los barcos improvisan el baile, la verbena nocturna. Unas cervezas frías frente al mar y ya estamos en casa.

Anuncios

6 comentarios en “Llueve en Accra

¿Quieres dejar tu comentario?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s