No

No lloro por mí, no, lloro por los solos que no sienten la
soledad que acompaña. Por los que solo se sienten solos sin más que los
huesos y el alma. Porque yo entiendo a mis lástimas amigas, porque ellas me
acompañan y entretienen diciendo cosas de la soledad hermana. Ellos, los solos
solitarios, ellos si que sufren, los solos sin ella, sin la soledad compañera y asistente, la de los susurros cercanos, la que nunca te falta, la que está siempre ahí si te das cuenta a pesar de silencios y sirenas. Ellos sufren sí, no yo, yo lloro y no
es por mí, es por ellos que están solos conmigo y no lo saben.

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