Vuelve, Herodes

Herodes salió a por tabaco y aún no ha vuelto. Mi mujer dice que como no regrese pronto se va a volver loca. Yo le miro con aire de ya lo estás y ella me palmea el hombro llamándome idiota con cariño. Gestos cotidianos, normalidad que no sentimos ninguno de los dos. Tenemos miedo; nos rodean por todas partes, corretean y gritan en el jardín, en la escalera.

Herodes, no demores. Más risas nerviosas y disimulo, se me cayó la copa de vino al cerrar la ventana. Inútil subir el volumen de la música, bajar las persianas. Chapotean ruidosos en la piscina, aúllan y lloran. Sus vocecillas agudas como agujas se clavan en mi cabeza, no puedo soportarlo. Vuelve Herodes, por lo que más quieras.

Ahora piden que abramos, golpean la puerta con las manitas. Mi mujer solloza en un rincón. No sé qué hacer. Solo tuvimos dos, pero parece que han hecho amigos. La pequeña siempre fue muy sociable, maldita sea. No abriré, Herodes tiene que estar a punto de llegar, no puede tardar mucho. Volverá, cariño, y entonces todo será como antes, como cuando nos conocimos, te lo prometo.

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2 comentarios en “Vuelve, Herodes

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