El misionero es fetichista

Para recibir su caldo de carne el misionero nos obliga amablemente a cubrirnos los pechos con extraños artilugios, conos con tirantes. Alaba al pobre torturado que sangra en la pared y asusta a los niños hablando de condenación eterna. Estamos en el 1957 de su calendario, hace dos millones de años que nacimos en mama África y no hacemos trampas con la vida. La vida se nos ofrece siempre, se abre cálida y acogedora, divertida, sobremujer cósmica que veneramos desde el nacimiento hasta la muerte. Todo lo que existe es.

Pero tenemos hambre. La fiebre del mono llegó con los barbudos y asoló a los hermanos de los arboles, estornudaron raro y cayeron muertos. Se llevaron a los varones fuertes para trabajar al otro lado del mar. Un día, olvidando que somos hijos todos de la misma madre, uno de nosotros será su presidente, lo dijo el Taita.

Nos preocupa el páter, suda mucho vestido con esa túnica negra y sus ojos miran a nada y a todo, se inyectan de rojo y hay momentos en que delira. Ya no dejamos que se le acerquen nuestros hijos y seguimos en la fila del caldo vistiendo sus caprichos. Ojalá se mejore y tome pareja.

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2 comentarios en “El misionero es fetichista

  1. Hay noticias que nos sobrecogen…”la vida siempre nos sorprende”… lo importante no son las creencias…sino acoger, escuchar, acompañar… dar la mano a alguien enfermo… abrazar a los niños cuando se te enganchan al cuello, a pesar de la enfermedad que sabes que vas a contraer…o mezclarse con la gente, aunque te adviertan ellos mismos del peligro pues se sabe que voy sola… Porque el amor aqui no tiene limites…
    “Alguien preguntó a una hindú que era para el un cristiano. El hindu contestó: el cristiano es alguien que se da”. (M. Teresa)

  2. En mi opinion liquida no vale ayudar a los que sufren disfrazado de secta que impone una vision particular de la existencia. Sobra la parte de civilizar barbaros, de convertir salvajes, de evangelizar sea cual sea el credo y faltan criterios eticos puros de solidaridad sin escenografias de colonialismo cultural. Recomiendo a este respecto, el que trata sobre el bienintencionado inmiscuirse en pueblos que vivian a su aire de los occidentales, aunque no me guste como escribe, la ultima novela del premio nobel chileno “Vergas” Llosa.

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