Gramática del silencio

Cuando recibiste la llamada caían los primeros copos de nieve. Encadenabas palabras con la cabeza baja y por tu gesto al responder supuse que te molestó la interrupción. Desde la esquina no pude distinguirlo, pero juraría que te brillaban los ojos cuando supiste quién era.

Normalmente odias responder al teléfono si estás trabajando en la novela; salir del mundo creativo y regresar a lo cotidiano acentúa esas encantadoras arrugas de tu frente.

Y es que ya son más de dos años de inspiraciones arrebatadas, de arrepentimientos delete-all, de parir ese libro que viene con los pies por delante y sin pan bajo el brazo.

Yo siempre he apoyado tu propósito, pero en silencio. Respeto tu libertad de autora, los ritmos que tú misma te marcas e incluso los cambios de humor que sufro con el progreso de la historia.

Porque creo en tu talento. Desde que te conozco, parece que desde siempre, has sido una gran contadora. Fabular, imaginar y transmitir son tu naturaleza, tu don.

Permanecer a tu lado no es difícil, a pesar de todo. Ayuda el hecho de que te quiera. He aguantado ausencias, paseos de insomne, repentinas euforias que dejan paso a una tristeza densa.

De tu libro solo escuché el título. Y me gustó, “Gramática del silencio”

Mientras apagabas el teléfono móvil me rasqué el cuello frente al plato vacio. Después, ya en la puerta, te volviste y me miraste de una manera extraña. Se me encogió el estómago.

-Tranquilo Rex, mami sale un momento. No revuelvas y sé un buen perro.

Sigo en la misma esquina. Han pasado tres días. ¿Qué será de nuestra novela?

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4 comentarios en “Gramática del silencio

  1. Gracias!! pero escribir no es facil… uno se podria endiosar como creador, al tener que decidir lo que le va a acontecer a sus personajes, y tu das la posibilidad de interactuar a los lectores, incluso antes de finalizar… esto hace que sea una obra viva, en una novela en papel seria inviable…
    Tambien bonita fotografía del amor encendido que pende de un hilo y del lienzo…
    Pero me conmueve el perro, frente a su plato…mirando en una esquina… aun inmersos en el poder de abstracción y el silencio, sin ocultar los sentimientos… Pero si con la emoción… pendiente de la novela inacabada…

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