Essaouira, Mogador

cantaba dulce y salado vestida de rojo

Las murallas de Essaouira contienen un espacio mágico aislado del exterior. Sus cañones mudos son centinelas de una fantasía, de un sueño infantil. Jugar a perderse en su medina era hasta hace poco tiempo mi placer favorito, hasta que esos paseos se convirtieron en sentido y maldición, en telaraña que atrapó a mi destino.

amigos, Alvaro Urkiza

Amurallada y coqueta, hoy Essaouira depertó arisca porque el viento despeina su melena. En cambio ayer, a esta misma hora, cantaba vestida de rojo, a coro con las gaviotas. Bebimos en el zoco del pescado, recuerdas, y el crepúsculo teñía de sangre las escamas tiradas por el suelo. Los extranjeros adoran tomar aquí el té, fotografiando el pintoresco desorden de esta ciudad.

loco de pasion, embriagado hasta la narcosis

Yo la conozco bien, hace meses que camino perdido por sus calles vestidas de laberinto atlántico y de orden colonial. Los nativos saben que vivimos una historia de amor, Essaouira y yo, y que mis devaneos erráticos por plazas y callejones son los de un enamorado loco de pasión, embriagado hasta la narcosis, hasta la demencia más sagrada. Por eso, pacientes y sabios, me regalan aquí una fruta, allá un poco de carne o una sopa, y contestan como pueden mi pregunta de si algún día encontraré la puerta de salida. Sospecho que no soy el único en esta situación; me he cruzado a veces con otros que durante segundos reflejaron mi cara igual que un espejo.

Calle, amistades, soledad

Os lo he dicho, conozco bien a esta ciudad mágica, la conozco íntimamente. Mirando el color de las murallas que le cortejan adivino de que barrio salgo y en cual entro. Tengo mucho cuidado de no traspasar los límites prohibidos de la Mellah, ese círculo dentro del círculo. Los gatos me ayudan a evitar callejones sin salida lanzándome miradas displicentes e indicándome el camino correcto con un gesto. En encrucijadas con olor a madera y especias me detengo unos instantes, siempre sorprendido por la belleza de mi amada, y después continúo.

Esta noche me encuentro más cansado de lo habitual; quiero llegar al pasaje del sur y beber vino fuerte con los músicos Gnaoua. Cuando amanezca, y los pescadores de las islas regresen fumando y riendo, cantaré para ellos antes de caminar por mi bella otra vez, lúcido y loco al mismo tiempo.

reLOVEtion, Alvaro Urkiza

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4 comentarios en “Essaouira, Mogador

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